Verde donde no hay tierra
En Murcia capital, en Cartagena o en cualquier zona de pisos de la región, la terraza es el único espacio exterior de muchas casas. Suele ser de baldosa cerámica, quema en verano, refleja la luz y tiene un aspecto frío. El césped artificial la convierte en una zona que apetece usar: para comer fuera, para que jueguen los niños o para tener un rincón con hamacas sin salir de casa.
La gran ventaja es que se coloca sobre el suelo que ya tienes. No hay que picar, levantar ni hacer obra, y en la mayoría de terrazas el trabajo se resuelve en unas horas.
Cómo instalamos sobre baldosa u hormigón
El reto en una terraza no es el suelo, que ya es firme y plano, sino el agua. Toda terraza tiene una pendiente hacia sus sumideros, y el césped debe respetarla:
- Revisamos pendientes y desagües antes de empezar. Si hay zonas donde el agua se estanca, te lo indicamos para que no quede humedad bajo el césped.
- Usamos césped con soporte drenante, perforado o totalmente permeable, para que el agua lo atraviese y llegue al sumidero.
- Dejamos los sumideros registrables, con un corte limpio o una pieza practicable para poder limpiarlos.
- Fijamos o lastramos según el caso: con adhesivo en el perímetro si es para siempre, o solo con el peso del relleno si quieres poder retirarlo, por ejemplo en una vivienda de alquiler.
Áticos y azoteas: viento e impermeabilización
En los áticos hay dos cosas que vigilar. La primera es el viento: en zonas abiertas como La Manga, la ribera del Mar Menor o los edificios altos de Murcia, una pieza mal rematada puede levantarse con una racha de levante. Por eso en áticos cuidamos especialmente los bordes y evitamos dejar piezas sueltas. La segunda es la impermeabilización: si la azotea tiene tela asfáltica o membrana, nunca perforamos; el césped se asienta encima sin dañarla.
El peso rara vez es un problema —un césped con su relleno pesa mucho menos que una jardinera llena de tierra—, pero si el forjado es antiguo lo comentamos contigo antes de añadir arena.
Qué césped va mejor en una terraza
En terrazas recomendamos fibras de 20 a 30 mm: se ven densas, son cómodas descalzo y se limpian con facilidad. Una fibra muy alta en una terraza pequeña acumula polvo y se aplasta bajo los muebles. Si la terraza mira al sur y recibe sol directo toda la tarde, conviene un modelo con tratamiento térmico y colores no muy oscuros.
Balcones, patios interiores y porches
También trabajamos superficies pequeñas: balcones de pocos metros, patios de luces, porches de casas de planta baja o el típico patio trasero de hormigón de las casas de pueblo. En estos casos el precio por metro sube algo, porque el desplazamiento y la preparación pesan más sobre pocos metros, pero el resultado cambia por completo el espacio. Consulta los rangos en la página de precios.